
Valparaíso tiene algo inexplicable que me atrae poderosamente.
Voy poco, muy poco, y, sin embargo cada vez encuentro algo nuevo y al mismo tiempo aparecen ante mí fogonazos de memoria emotiva guardada en algún rincón de la mente y del corazón.
Los sonidos de la ciudad me resultan en extremo familiares: los frenos de aire de viejas micros, el suave andar de los trolebuses sobre rieles pulidísimos. Ya llegando al muelle, los guinches, cabos y grúas, el resalto de los camiones cargados sobre los adoquines , el golpeteo de sogas contra el hierro cientos de veces pintado de los buques y las sirenas estremecedoras de algún adiós.
En la plaza Echaurren, creo yo, mi favorita, se produce la mayor de las sinestesias. Todas las imágenes posibles se combinan y giran como gajos multicolores de un gran remolino, una gigantesca falda gitana, un trompo, un girasol superlativo, todo alrededor de la fuente que derrocha frescura a la vista y al oído: pescados, frutas, flores, granos de pimienta negra a granel saliendo de antiguos frascos de vidrio. Borrachos, policías, mujeres de faldas cortas y pantorrillas fuertes, niños bien agarrados de la mano, perros de andar desencajado y vendedores ambulantes enclavadísimos en la misma esquina siempre.
En Valparaíso uno puede encontrar pan caliente en cada cuadra, en cada esquina. El olor de las panaderías lo impregna todo, el calor de los hornos fermentando los panes batidos son un clásico en el plan y en los cerros.
Me gusta Valparaíso, porque aún habiendo sido comparada con joyas, damas marinas y con arco iris de múltipes colores, no se cree el cuento; es humilde. Me gusta porque tiene el desparpajo y la franqueza de la ropa al sol no en el patio de atrás, sino en el balcón del frente si es menester.
Me gusta porque sus callecitas llenas de vericuetos dificultosos son capaces de llevarlo a uno al paraíso cuando se llega a algún mirador o a cualquier esquina privilegiada.
En Valparaíso todas las mujeres somos reinas y como tal, espero tenerte siempre en mi cabeza, diadema del mar.
1 comentario:
Ojala yo pudiese describir de esta forma a Valparaiso, ciudad de la cual quede enamorada. Siento tal cual; cada cosa que has dicho en forma tan poetica, yo la entiendo perfectamente... Muchas gracias por este escrito.
Saludos--
Publicar un comentario